La esgrima de bastón en Buenos Aires
 
“Bastón.– Palo de diversas maderas, provisto de una contera y de un puño, y que sirve para que, en las broncas, nos lo quiten y nos den con él en la cabeza”.
Enrique Jardiel Poncela


A continuación reproducimos varios artículos periodísticos donde los bastonazos intercambiados entre distinguidos caballeros porteños son los protagonistas. Aquellos lances originados en cuestiones personales, en los que no faltaban los tiros, se realizaban en lugares públicos ante la presencia de atónitos espectadores ocasionales. Afortunadamente, casi siempre, aparecía la autoridad policial para interrumpirlos y así evitar que la cuestión pasara a mayores.

“Ayer a las cuatro y media de la tarde, más o menos, ocurrió un lance personal en la calle de la Florida, al lado del Club Argentino, entre el Sr. D. Ramón J. Ballesteros, comandante del batallón Resistencia de la parroquia de Balvanera, y un teniente Roca, perteneciente al ejército Nacional.
“Publicaciones hechas en varios diarios de esta ciudad y que son del dominio público han dado origen al incidente de que nos ocupamos.
“Caminando el señor Ballesteros por la expresada calle, se encontró con el teniente Roca, que iba en dirección opuesta, acompañado de un amigo.
“El señor Ballesteros lo tomó por el saco y le dijo que iba a cumplir lo que le había prometido por medio de la prensa.
“El teniente contestó algunas palabras y entonces Ballesteros descargó su bastón sobre aquel, rompiéndoselo en el cuerpo.
“Roca retrocedió hasta la acera de en frente y sacando un revólver de la cintura descargó cinco balazos sobre Ballesteros, a los que éste contestó con tres disparos, también de revólver.
“De resultas de este cambio de balas, el Sr. Ballesteros recibió en la pierna derecha una herida de carácter muy leve.
“En esos momentos apareció el Jefe de Policía, y acercándose rápidamente al teniente Roca, le quitó el arma que tenía en la mano.
“Varias personas se apresuraron también a intervenir en el suceso a fin de que no tuviera mayores consecuencias.
“El teniente Roca fue conducido al Departamento de Policía hasta la completa averiguación del hecho y el Sr. Ballesteros llevado en un carruaje a su domicilio, a donde lo acompañaron varios amigos que se reunieron en el sitio donde ocurrió el incidente”.

“Incidente personal”, La Nación, Buenos Aires, 5 de febrero de 1880, Noticias del día, p. 1


Ballesteros era comandante de los Bomberos Voluntarios. Véase también: “Incidentes personales”, La Tribuna, Buenos Aires, 6 de febrero de 1880, Correo del día, p. 2.
El bastón se usaba como arma ofensiva y defensiva, por entonces se enseñaba la esgrima de bastón. El bastón de estoque contenía en su interior una espada angosta y larga, con punta aguda y sin filo. Sobre la esgrima de bastón, véase: E. W. BARTON BART, “Cómo defenderse con un bastón”, Sherlock Holmes, n° 69, Buenos Aires, 22 de octubre de 1912.
Ya anciano, el general Mariano Espina (1850-1929) salía a caminar con un bastón con el cual levantaba una valla que impedía el paso de cualquiera que pretendiera hacerlo entre él y la pared y como a esto le agregaba una mirada de loco furioso, nadie intentó ignorar la prohibición. Su soberbia y su prepotencia no tenían límites. Espina Rawson, Mariano M. El general Mariano Espina. Correspondencia, artículos y publicaciones, Buenos Aires, Ed. del Autor, 2011, p. 8.

“Ayer a las 12 ½ del día tuvo lugar un incidente personal entre los señores D. Juan J. Morillo y D. Delio O’Gorman.
“Este último señor es casado con una hermana del primero, y según nos lo ha manifestado él mismo, hace tiempo que existían entre él y su cuñado algunas cuestiones pendientes por intereses de familia.
“Ayer a la hora indicada, O’Gorman encontró a Morillo en la calle San Martín, pasando Cangallo, y deteniéndolo le hizo algunas observaciones sobre los asuntos que con él tiene pendientes, y a que hemos hecho ya referencia.
“Parece que dichas observaciones, que acabaron por hacerse recíprocas, fueron poco a poco subiendo de tono, hasta que Morillo agredió a O’Gorman, descargándole algunos golpes con el bastón, golpes que el agredido trataba de desviar con los brazos, mientras retrocedía hasta colocarse en el medio de la calle.
“Una vez en este punto, O’Gorman sacó un revólver, y apuntando a Morillo, iba ya a descerrajarle un tiro, cuando su brazo fue desviado por el agente de facción en la esquina de Cangallo y San Martín, y la bala, cambiando de dirección, fue a incrustarse en la pared de enfrente, al lado de la casa de cambio.
“Al sentir O’Gorman que su brazo era detenido, hizo un ligero movimiento de conversión hacia atrás, recibiendo en ese momento un golpe de bastón que le aplicó Morillo en la parte posterior izquierda de la cabeza, y que le ocasionó una herida de poca consideración.
“Felizmente, el lance no pasó más adelante, pues la Policía intervino, y desarmando a O’Gorman de su revólver y a Morillo de su bastón, los condujo a ambos a la Comisaría 1ª, de donde fueron más tarde enviados al Departamento Central.
“La hora en que el hecho se produjo, el paraje en que tuvo lugar y las personas que en él intervinieron, fueron causa de que se reuniera gran cantidad de gente, y de que fuera grande el desorden promovido”.

“Incidente personal”, La Nación, Buenos Aires, 29 de junio de 1882, Noticias del día, p. 1


“Anteayer a la tarde, un miembro de la redacción de un diario de la mañana, iba a entrar a su casa en la calle de Bolívar, cuando de súbito fue detenido por un señor, hermano de un Juez de la Capital, quien le pidió explicaciones sobre ciertos sueltos aparecidos en el diario en que el periodista sirve. Como éste no las diera amplias, levantó el interpelante su bastón y le tiró un golpe a la cabeza, el cual felizmente no produjo lesión alguna. Inmediatamente le dirigió otro con igual mala suerte.
“Entonces el periodista dio a su vez un golpe de puño en el pecho a su contendor, y lo derribó, yéndosele luego encima, con sentimientos, como deberá suponerse, nada pacíficos.
“Algunos transeúntes, apercibidos de la escena, separaron a los contrincantes. El lance, según parece, no tendrá trascendencia alguna”.

“Lance personal”, La Nación, Buenos Aires, 2 de noviembre de 1883, Noticias, p. 1


“Ayer a las 2.30 p. m. tuvo lugar en el interior de Cabildo un incidente entre dos procuradores y un Juez de Paz, conversando con varios amigos en la puerta de una de las oficinas, cuando acertaron a pasar por allí los procuradores. Estos, al ver al Juez, le dirigieron algunas palabras descomedidas, las que fueron contestadas del mismo modo. Los procuradores levantaron más la voz todavía, y el Juez, al verse insultado, agredió a sus provocadores, aplicándoles algunos golpes con un grueso bastón que llevaba. Los agredidos contestaron a puñetazos, y el desorden tomó grandes proporciones, interviniendo algunos amigos de ambas partes, que también estuvieron a punto de venir a las manos.
“Habíanse aglomerado, como es natural, gran cantidad de curiosos, ascendiendo a más de cien personas que contemplaban el espectáculo.
“La Policía tomó en esos momentos la intervención debida, y poco después quedó restablecido el orden”.

“El incidente en Cabildo”, La Nación, Buenos Aires, 9 de noviembre de 1884, Noticias, p. 1


“Ayer a las 3 p. m., ocurrió un nuevo incidente en el Cabildo, entre el mismo juez de paz y uno de los procuradores, protagonistas en el incidente ocurrido el sábado y de que oportunamente dimos cuenta.
“Ambos contendientes se encontraron en el Pasaje Roverano y después de cambiarse algunas palabras, el juez de paz asestó al procurador un bastonazo en la cabeza, derribándolo sin sentido.
“Poco después, cuando concurrió la Policía, los actores del lance habían desaparecido”.

“Nuevo incidente en el Cabildo”, La Nación, Buenos Aires, 11 de noviembre de 1884, Noticias, p. 1


“La siguiente versión, debidamente garantida, del lamentable incidente ocurrido el jueves último en los tribunales entre el Dr. Achával y el Sr. Canelas, nos ha sido comunicada por una persona respetable, con el objeto de rectificar errores que, según ella, se han deslizado en las crónicas publicadas al respecto.
“El Dr. Achával salió, pocos instantes antes del suceso, de la oficina del secretario Gutiérrez, siendo seguido por el señor Canelas, que insistía en dirigirle la palabra.
“Al llegar al segundo piso del edificio de los tribunales, el Sr. Canelas atropelló al Dr. Achával, y al mismo tiempo que le increpaba haber insultado a su hermano, le aplicaba golpes de puño y de palo.
“El Dr. Constanzó, que se hallaba en el primer piso, se dirigió al lugar donde ocurría el hecho y pidió al Sr. Canelas que cesara en su ataque al Dr. Achával, a lo que accedió aquel después de unos nuevos golpes.
“Pero una vez que se halló a distancia de una media vara enarboló de nuevo su bastón descargándolo dos veces contra el Dr. Achával, quien al verse agredido de tal manera sacó un revólver, haciendo un disparo sobre el Sr. Canelas.
“Enseguida el Dr. Achával continuó su descenso por la escalera, pero como viese que su contendiente se dirigía precipitadamente hacia él, le hizo un segundo disparo, bajando luego al primer piso, donde encontró un vigilante.
“El Dr. Achával entregó en el acto al agente de la autoridad el revólver que llevaba en la mano insistiendo para que el vigilante lo recibiese.
“Fue después de esto que el presidente de la cámara Dr. Sauze intervino, y habiendo preguntado quién había hecho el disparo, el Dr. Achával dijo que era él, porque se había atentado contra su vida.
“Enseguida ambos contendientes fueron constituidos en arresto”.

“Incidente Achával-Canelas”, La Nación, Buenos Aires, 7 de julio de 1889, Noticias, p. 2


“El fiscal del crimen Dr. Gallegos se ha expedido en la siguiente forma, en el asunto del incidente personal ocurrido no hace mucho en los tribunales entre el Dr. Ricardo Achával y el procurador Sr. Juan N. Canelas. [...]
“Establecida la verdad sobre la legítima defensa, concluyo en declarar que Achával no debe ser imputado de culpabilidad en un delito que, bajo otros aspectos, debiera ser penado”.

“Incidente Achával-Canelas”, La Nación, Buenos Aires, 30 de julio de 1889, Noticias, p. 2


“El juez ha resuelto el asunto de la siguiente manera:
“Buenos Aires, agosto 6 de 1889.- Autos y vistos: En vista de lo manifestado por el señor fiscal ad hoc en su vista precedente y con arreglo a lo dispuesto en el art. 441 del Código de procedimientos criminales, sobreséase definitivamente en la presente causa con declaración de que la formación de este sumario no perjudica en nada al buen nombre y honor del procesado Ricardo Achával.- Líbrese oficio al señor jefe de policía para que sea puesto en libertad inmediatamente y, archívese.- Carlos Miguel Pérez.- Ante mí: C. Burzaco”.

“La causa del Dr. Achával”, La Nación, Buenos Aires, 7 de agosto de 1889, Noticias, p. 1


“En un teatro central, muy alegre actualmente, ocurrió ayer una bastonata entre el director de la compañía que allí actúa y el director de la orquesta de la misma.
“No ocurrieron averías graves, por lo que después de ciertas explicaciones se dio, de mutuo acuerdo, como no ocurrido el incidente.
“El origen de esto se debe a cuestiones profesionales a que no es ajeno el coro femenino”.

“Bastonazos dejados sin efecto”, El País, Buenos Aires, 3 de noviembre de 1902, Policía, p. 3

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