Los duelos de Chesterton
 
En una aventura del Padre Brown se dice que “los franceses exigen el duelo, como los ingleses exigen el deporte”.

G. K. CHESTERTON, El duelo del Dr. Hirsch, Buenos Aires, Ediciones La Isla, 1955, p. 25.

En “Los pecados del príncipe Saradine”, cuento policial protagonizado por el Padre Brown, figura un improvisado duelo a espada.
El cura-detective Brown y su ayudante Hercule Flambeau se toman unas vacaciones para navegar en un pequeño barco y visitan a un noble de dudoso pasado. De pronto aparece un hombre que clama venganza contra el príncipe y que lo mata en un improvisado duelo a espada. Enseguida llegará la policía, avisada por un criado; pero el sacerdote ya sabe quién es en realidad el muerto y quién el verdadero asesino.

GILBERT KEITH CHESTERTON, El candor del Padre Brown, Madrid, Hyspamerica-Ediciones Generales Anaya, 1982, pp. 163-186. En la p. 164 de la obra aparece una ilustración de Iván Fernández que representa aquel duelo.

El Padre Brown alcanzó la popularidad de otros detectives literarios como Dupin o Sherlock Holmes. Aunque, a diferencia de estos, el párroco resuelve sus crímenes por medio de su conocimiento de la naturaleza humana y no por el método deductivo. Brown se pone en el lugar de los criminales y busca su motivación para así poder descubrirlos e intentar aliviar su alma para reconciliarla con Dios. Casos curiosos con soluciones ingeniosas y divertidas que no encajan en los típicos esquemas de las novelas de detectives.

Gilbert Keith Chesterton –Londres, 1874-1936– es un distinguido crítico, novelista y poeta inglés. A partir de los veinticinco años, empieza a colaborar en periódicos y revistas como crítico de arte. Además de poesía (El caballero salvaje, 1900) y de brillantes estudios literarios (Robert Browning, Charles Dickens y George Bernard Shaw, entre 1903 y 1909), en 1908, Chesterton publica El hombre que fue Jueves, considerada una de sus obras maestras. En 1911 empieza la serie de cuentos del Padre Brown con El candor del Padre Brown, protagonizada por el célebre sacerdote-detective (1). Muy pronto se siente atraído por el catolicismo, y, en 1922, abandona el protestantismo en una ceremonia oficiada por su amigo el sacerdote O’Connor (modelo de su detective Brown). Chesterton es asimismo autor de innumerables poemas, ensayos, artículos, cuentos y libros de viajes.

Recordamos así a otro gran escritor que incorpora el duelo-combate en sus relatos policiales. Además, el Padre Brown, con humor y empatía, nos invita a observar, a ir más allá de las apariencias, a tomar con buena disposición las circunstancias difíciles de la vida, a dialogar y a ser modestos.

Notas

1. La primera serie de cuentos sobre el Padre Brown se publicó en 1911 y tuvo tanto éxito que Chesterton continuó escribiendo relatos con el famoso cura de protagonista hasta reunir cinco volúmenes: El candor del Padre Brown (1911), La sabiduría del Padre Brown (1914), La incredulidad del Padre Brown (1926), El secreto del Padre Brown (1927) y El escándalo del Padre Brown (1935).


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