Cacerías y duelos interestelares
 
En Star Wars. Episodio VIII. Los últimos jedi (Rian Johnson, Estados Unidos, 2017) las apariencias engañan, nada es lo que parece, la trama está llena de giros inesperados.

Allí encontramos desarrollados los grandes temas que se plantean en las obras de Shakespeare: la duda, el amor, la locura, la muerte, el odio, la venganza, la traición, la ambición, la codicia, la lucha por el poder, el duelo-combate; asimismo, como en Hamlet y en Macbeth, figuran visiones y predicciones.

En definitiva, el guion del episodio octavo tiene que ver con la naturaleza del ser humano, con sus sentimientos, virtudes y miserias. Es la temática recurrente de la saga, que analiza al hombre desde una mirada interior, ahonda en la condición humana, que, a pesar de los siglos, poco ha cambiado. Por esto, creemos que Star Wars es intemporal. El texto introductorio del nuevo filme reza así:

Hace mucho tiempo en una galaxia muy, muy lejana... La Primera Orden impera. Luego de diezmar a la pacífica República, el Líder Supremo Snoke ahora envía a sus despiadadas legiones a asumir el control militar de la galaxia. Sólo la general Leia Organa y su grupo de combatientes de la Resistencia se oponen a la creciente tiranía, convencidos de que el Maestro Jedi Luke Skywalker regresará y restaurará la chispa de esperanza en la lucha. Pero la Resistencia ha sido expuesta. Mientras la Primera Orden se dirige hacia la base rebelde, los valientes héroes organizan un desesperado escape...
Como en la vista de cine La presa desnuda (Cornel Wilde, Estados Unidos, 1966), la película Los últimos jedi se asemeja a una gran partida de caza, una interminable cacería humana, por cierto, donde las inocentes presas –los rebeldes– casi siempre se escapan. Muchas veces se invierten los roles y los cazadores resultan cazados pues esas permanentes persecuciones pueden terminar con impresionantes duelos entre los diversos protagonistas, si los duelistas no mueren en el combate, la historia se repite y la cacería vuelve a comenzar.

Duelo entre Finn (John Boyega) y la Capitán Phasma (Gwendoline Christie). La escena del duelo comienza con el desafío de Phasma, luego ésta se pone en guardia con su espada y empieza el combate:









A veces la cacería se torna hilarante, como la que empieza en el casino de Canto Bight, donde nuestros héroes Finn y Rose Tico (Kelly Marie Tran) son atrapados por la policía local por haber cometido una contravención al estacionar su nave espacial en la playa. Los rebeldes se escapan de su celda y a través de una alcantarilla llegan al hipódromo, montan fathiers (caballos espaciales) y, como en una carrera de steeplechase, sortean toda clase de obstáculos mientras son perseguidos por aeronaves policiales.

Finn y Rose montando fathiers en una loca carrera de obstáculos:





Ilustración de Adam Brockbank y Phil Szostak


La jauría de la Primera Orden es conducida por un “perro rabioso”, el general Hux (Domhnall Gleeson), según las propias palabras de su líder supremo Snoke (Andy Serkis). El malvado Hux está empeñado en librar una guerra sin cuartel, un duelo a muerte sin igual, sin leyes, sin prisioneros, sin sobrevivientes, quiere exterminar al enemigo, jamás le permitiría rendirse, para él no existen la piedad ni el honor. Por esto, rechaza al pseudo parlamentario Poe Dameron (Oscar Isaac).


Snoke y sus guardias pretorianos con armaduras y espadas en la sala del trono. A la derecha, en primer plano, aparece el general Hux



El “parlamentario” Poe Dameron combatiendo con su nave


Asimismo, se expone el combate sicológico de los protagonistas. Notamos que quienes sufren más conflictos existenciales para elegir su camino son aquellos que tienen poderes sobrenaturales, o sea los jedi y sus discípulos. En cambio, los simples mortales tienen metas más claras, les resulta más fácil elegir entre el bien y el mal y así encontrar su destino.

Observamos el rasgo impersonal de la guerra moderna, donde la victoria se obtiene apretando un botón. De esta forma, disparándole toda su artillería, la Primera Orden pretendía aniquilar a la Resistencia. En cambio, el maestro jedi Luke Skywalker (Mark Hamill) obliga a su sobrino y discípulo descarriado Kylo Ren (Adam Driver) a entablar un combate a la vieja usanza, un duelo personal a espada de luz. La batalla se interrumpe y los jefes se enfrentan delante de sus fuerzas, éstas oficiarán de testigos.

El encuentro se asemeja a una justa medieval, los combatientes pertenecen al mismo linaje, el poderoso y antiguo clan Skywalker. Por otro lado, el campo del honor se encuentra en las salinas de un planeta remoto, un escenario que nos trae a la memoria los áridos paisajes del Lejano Oeste, con sus duelos bajo un sol implacable. Como en las películas de espadachines, Kylo Ren arroja al suelo su capa para poder combatir con soltura; Luke viste un hábito de monje-guerrero.

En Argentina podemos evocar otro duelo que pretende dirimir la suerte de una batalla, en este caso, la de Famaillá. Es el desafío que lanza el general Juan Esteban Pedernera al coronel Hilario Lagos. Allí, en Tucumán, el 19 de septiembre de 1841 están los ejércitos unitario y federal frente a frente. El jefe que se encuentra frente a la división de Lagos, Pedernera, invita a aquél, dando grandes voces, a trabarse en duelo. Lagos oye la invitación, pica espuelas y va a lanzarse a la justa del medioevo criollo, cuando los clarines de ambas unidades indican el comienzo de la batalla.

Sin embargo, volviendo a Star Wars, se trata de un duelo virtual porque Luke proyecta su imagen desde la isla sagrada de los jedi, engañando a su rival. En realidad, el desafío de Luke es una estrategia para ganar tiempo, al facilitarles una nueva vía de escape a los últimos combatientes de la Resistencia. Este duelo final es la chispa que encenderá de nuevo la esperanza de alcanzar la postergada libertad de la galaxia. Luke no será el último jedi y la guerra volverá a comenzar en el próximo episodio de la legendaria saga galáctica.

Duelo final entre Luke Skywalker y Kylo Ren:






Kylo Ren ha sido burlado de nuevo. Tengamos en cuenta que en el episodio anterior de la saga es derrotado en un duelo a espada de luz por la chatarrera Rey (Daisy Ridley), una chica de un planeta olvidado sin experiencia en duelos, sin ninguna clase de educación como la requerida para dominar el difícil arte de la esgrima, aparentemente una doña nadie. Snoke se lo reprocha en el octavo episodio cuando le recuerda que es un miembro del linaje Skywalker, indigno heredero de Lord Darth Vader. Es que a Rey la asiste la Fuerza y lucha con la espada ancestral de Luke Skywalker.

La joven Rey:






Póster del filme (recorte)


Antes, Kylo Ren ocultaba su rostro desfigurado con el casco de su abuelo Vader, pero a Snoke no le podía disfrazar sus emociones porque su maestro veía más allá, conocía sus sentimientos, con él no servían las máscaras de la personalidad. Esta metáfora demuestra que, si bien las heridas faciales de Kylo Ren estaban cicatrizando, parece que las de su espíritu, más profundas, no sanarían jamás –Rey no sólo le había lastimado la cara en el duelo–.

Suponemos que para el personaje de Kylo Ren no existe ninguna posibilidad de redención, es un monstruo –según Rey–, registra un largo historial delictivo, destruyó el templo jedi y huyó con algunos aprendices de jedi, asesinando al resto del grupo; es un parricida, también asesinó a su maestro Snoke. Será el nuevo villano de los siguientes episodios de la serie, luciéndose como un temible duelista.

Duelo a espada de Rey y Kylo Ren contra la guardia pretoriana de Snoke:



Ilustración de Eddie Holly






Nos parece interesante mencionar el encuentro entre Hux y Kylo Ren luego del duelo múltiple que tiene lugar cuando muere Snoke. Hux no le reconoce a Kylo Ren autoridad alguna sobre sus tropas. Éste lo obliga a retractarse y Hux acepta el poder de mando de Kylo Ren como legítimo, expresando: “El Líder Supremo ha muerto, larga vida al Líder Supremo”.

“El rey ha muerto, viva el rey” o “el rey ha muerto, larga vida al rey”, es un lema o grito que se empleaba como expresión ritual en la sucesión de las monarquías, especialmente en el reino de Francia (Le roi est mort, vive le roi, usada desde 1422 –sucesión de Carlos VI de Francia por Carlos VII de Francia– y que debía pronunciar el duque de Uzès) y en la corona británica (The King is dead, long live the King, usada desde 1272 –sucesión de Enrique III de Inglaterra por Eduardo I de Inglaterra– y que se pronuncia tradicionalmente ante el público que se reúne en cada ciudad y pueblo ante la noticia de la muerte de un rey).

Con tal lema se pretendía evitar la peligrosa situación política que se plantea en un interregno, además de servir como última ocasión de vitorear al rey fallecido y primera ocasión de hacerlo con el nuevo rey, con lo que ello conlleva de significado político: la expresión de la fidelidad de los súbditos al rey y, especialmente en el contexto de la sociedad feudal, la renovación automática de los lazos del vasallaje.

El significado más trascendente de tal expresión es la continuidad de la institución monárquica más allá de las personas que la encarnan, teorizada de forma más profunda en conceptos como el denominado doble cuerpo del rey.

Por nuestra parte, podemos decir: ¡Larga vida a Star Wars!

Tráiler de Los últimos jedi



Póster de Los últimos jedi


Bonus track:



Tráiler de La presa desnuda, donde abundan cacerías y duelos entre animales racionales e irracionales



Póster de La presa desnuda



Guía de arte que contiene los secretos visuales de la nueva entrega de la legendaria saga

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