Correo de lectores: La cultura de la muerte, por Juan Bautista Fos Medina
 
Shakespeare escribía en Troilo y Crésida que, si se quebranta el orden, sería señor del débil el violento.

Y eso es precisamente lo que sucede con el aborto.

El niño por nacer será víctima de su propia madre que lo lleva en sus entrañas. Pero la madre, generalmente, también es débil y manipulada en estas situaciones por los mercaderes de este negocio criminal. De manera que tales madres además de victimarias, frecuentemente, son a la vez víctimas y sufrirán de por vida el llamado síndrome post aborto.

¿Por qué estas secuelas terribles para dichas mujeres no las informan los promotores del aborto, en esta época donde los derechos de las mujeres son invocados como nunca antes?

Por último, los más violentos contra el inocente e indefenso en el vientre materno y contra la atormentada madre, son los organismos internacionales que promueven la cultura de la muerte, con los más variados fines, entre ellos demográficos y políticos, violentando de esa forma –con los gobiernos que los secundan–, el orden natural. Por ello, hace quinientos años, el gran dramaturgo inglés, profundo conocedor del alma humana, advertía a la humanidad de las consecuencias de vulnerar el Derecho y el orden de la naturaleza, lo que no puede más que aparejar, cuando menos, una sanción natural.


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