El Ceremonial en el año 3001
 
El escritor de ciencia ficción Arthur C. Clarke nos lleva en un salto de mil años al futuro para revelarnos un mundo donde la Religión es considerada como una psicopatología, donde no se reverencia a Dios y sólo se le rinde culto a la tecnología. En una de sus obras, encontramos el siguiente diálogo entre un piloto espacial y la computadora de su nave:

”-Control manual, por favor.
”-¿Estás seguro, Frank?
”-Completamente seguro, Falcon… Gracias.
”Ilógico como parecía, la mayoría de la especie humana habría estimado imposible no ser cortés con sus hijos artificiales, no importaba lo tontos que pudieran ser. Volúmenes enteros de psicología, así como guías para el público (Cómo no herir los sentimientos de su computadora; Inteligencia artificial: Verdadera irritación eran algunos de los títulos más conocidos), se habían escrito sobre el tema de la etiqueta hombre-máquina. Hacía ya mucho que se había decidido que, no importaba qué intrascendente aparentara ser la descortesía con los robots, se debía disuadir de su uso a las personas: con demasiada facilidad eso también se podía extender a las relaciones entre seres humanos.

Ya en el año 2001 los astronautas consideraban colegas a las computadoras de sus naves espaciales; las trataban con suma cortesía, hablándoles “cara a cara” y cuidándose de no herir sus “sentimientos”, aunque cometieran errores porque, al igual que los humanos, las máquinas no eran perfectas.

Podemos decir que se trata de una cultura que ha perdido el rumbo y que carece del más común de los sentidos, el sentido común.

Fuentes: ARTHUR CHARLES CLARKE, 3001: Odisea Final, Buenos Aires, Emecé Editores, 1997, p. 180; 2001: Una Odisea Espacial, Barcelona, Editorial Pomaire, 1968, pp. 146-151.